Foto | Cortesía | LA PATRIA | PEREIRA |
Jeison Díaz, hincha del Deportivo Pereira que se accidentó en Tolima, sigue en coma inducido. Su familia lo recuerda por su alegría y por sus pasiones
El lunes 22 de septiembre la hinchada del Deportivo Pereira se despertó con la noticia de que varios hinchas se habían accidentado en vías del Tolima, cuando regresaban de acompañar al equipo en un partido en Tunja.
El accidente, al parecer ocasionado por un microsueño, ocurrió en el kilómetro 70+600 del Alto de Boquerón (Tolima).
Los 7 ocupantes del vehículo fueron trasladados por equipos médicos a la clínica Asotrauma de Ibagué, pero uno de ellos recibió la peor parte del accidente.
Uno de los ocupantes del carro cuenta que iban dormidos y el impacto los despertó, por lo que ninguno sabe bien cómo terminaron en un abismo.
“Fue como un microsueño de otro compañero. Y pues ya todos veníamos dormidos cuando sentimos pues los gritos, el pánico, los sacudones y hasta que el carro paró y nos pudimos bajar”, relata uno de los ocupantes.
La mayoría logró estabilizarse y salir por sus propios medios pero a Jeison Díaz se demoraron para encontrarlo.
“El lunes en la mañana nos informaron que habían tenido un accidente, pero no imaginamos la magnitud de la situación. Ya cuando vemos videos o nos dicen como que él se está aferrando a la vida porque a comparación de los otros con los que viajaba, a él lo encontraron 1 hora y media, 2 horas después y él en esas condiciones aún seguía vivo”, relata Andrea, prima de Jeison.
Un alma inquieta
El amor de Jeison por el Pereira nació desde su infancia en el barrio Olimpia de la ciudadela Cuba. Los colores de la ciudad animaban el espíritu alegre con el que vino al mundo y lo incentivaba a contagiar a quienes lo rodeaban.
Su infancia la vivió con su abuela paterna. Hasta la muerte de ella él estuvo a su cargo. Después los tíos y el padre se hicieron presentes, pero también su espíritu inquieto lo llevaba a tomar decisiones que podían ser chocantes para la familia.
“Era un niño muy extrovertido, muy loco, muy inquieto y desde pequeño muy apasionado por el Deportivo Pereira. Cuando muere la abuela ya empieza como el detonante de la rebeldía de él. Es como que ya empezó a tomar ciertas decisiones, a no hacer caso en el hogar. Y pues allá empezó como un poquito difícil el tema de la crianza", cuenta su prima.
En esa época empezó a reunirse en el Coliseo de Cuba con otros aficionados al equipo y a darle forma a la barra, que este año cumplió 26 años.

Corazón Matecaña
Uno de los hinchas que viajó con Jeison a Tunja y que estaba en el carro cuando se accidentaron, cuenta que se conocieron hace más de 20 años en el Coliseo de Cuba.
El primer día que se conocieron hicieron parche de amigos. La actitud de Jeison siempre fue igual, una persona extrovertida que llenaba de alegría los lugares a los que llegaba.
“En la barra es una persona muy extrovertida, muy alegre y siempre llegaba como animando, aplaudiendo, es muy servicial, o sea, si uno lo necesita para algo él ya está listo. El ánimo de él es muy fuerte, mantiene hiperactivo. Mantiene esas ganas de moverse”.
Juntos viajaron y conocieron casi todas las plazas futboleras del país. Al principio, cuando la situación económica era adversa pero la fuerza de la juventud alentaba a seguir el corazón como fuera, recorrieron las carreteras del país en camiones y mulas.
“Uno en mula pues viendo ¿Sí me entiendes? Sin plata. A dormir pues en la calle, en un parque, en donde nos cogiera la noche. Eso sí se hacía antes”.
El impacto en la barra de Jeison se mantuvo incluso cuando por azares del destino tuvo que vivir en otros lugares que lo alejaron de Pereira.
“En el parche, como hay gente que puede ser de estrato 0 o 6 a veces había problemas de drogas, y nosotros empezamos a decirles que mientras estuviéramos reunidos en este lugar no podíamos consumir”.
Así se mantuvo, generando algunas divisiones en el parche, algo que creó que la barra se dispersara en varios lugares de la ciudadela.

Encontrar otra pasión
Jeison nunca perdió la alegría. Ni estando en la fría Bogotá o en el sur del continente. A su regreso su amor por el Pereira y su hiperactividad se mantenían.
Con su amigo, una vez mientras estaba desempleado, salió la propuesta de ir a trabajar en el campo. Algo que Jeison aceptó con gracia.
“Fue algo casual. Lo llevé a la finca un día a machetear y desde ahí le gustó”, cuenta su amigo, esbozando una sonrisa.
Lo que no sabía era que en esa vida iba a encontrar más que una ocupación. Según su prima y su amigo, ahí encontró el rumbo de nuevo.
“Últimamente encontró la pasión por las vacas, los caballos, por el campo más que todo. Como que encontró ese refugio, ahí se olvidaba de todo y cuando nos íbamos para la finca o a hacer algo pues ya se convertía en otra persona, ya él se olvidaba de todo”.
Esa luz en el camino no solo iluminaba a Jeison sino al núcleo familiar. Recuerda Xiomara otra de las primas, que incluso ya hacían planes para compartir en el campo, de ir a la finca.
“Incluso ese ambiente era algo que nos estaba uniendo ahora último, porque nos decía como que vamos a la finca, entonces nos estaban enseñando a ordeñar o mirar los caballos o contarnos que nació un ternerito. Como que sí fue más eso de parchar, que eso del trabajo, pero ahí descubrió la pasión y algo en lo que él se quería enfocar”, dice su prima.

Una luz de esperanza
La situación de Jeison sigue siendo crítica. Desde que lo encontraron está en coma inducido. La familia y los amigos confían en que la fuerza que siempre mostró desde niño lo ayuden a salir de la situación.
Mientras tanto los médicos, según dijo la familia, siguen estudiando la evolución de Jeison, que si bien ha sido poca y sin avances significativos, muestra algunos indicios de mejoría.
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