Salud
03 May, 2026

El dolor no debe aguantarse: escuchar al cuerpo es prevenir daños

Es una alerta

Julián Escobar Rincón* - www.drjulianescobar.com 

Somos hijos de ancestros pujantes que soportaron mucho para colonizar nuestras montañas. Tanto es así que, tradicionalmente, normalizaron el dolor como parte de la vida, más aún si la persona era mayor. ¿Cuántas veces no hemos escuchado la frase ‘los años no llegan solos’?

Durante años se ha repetido una idea equivocada: soportar el dolor es señal de fortaleza. Muchas personas prefieren callarlo, minimizarlo o esperar a que pase solo, creyendo que aguantarlo demuestra resistencia. Sin embargo, en medicina y en salud pública, ignorar el dolor suele ser un error que puede costar caro.

Las señales de alarma están presentes en la cotidianidad: se agota la gasolina y se enciende el testigo en el carro; termina el ciclo de lavado y suena la lavadora; se detecta un movimiento y se activa la cámara de vigilancia; llega un correo electrónico y aparece una notificación en el celular. Entonces, ¿por qué no entendemos que el dolor es una señal para prestar atención a nuestro cuerpo?

El dolor es una alarma natural del organismo. Su función no es molestar, sino advertir que algo no está bien: una inflamación, una lesión, una infección o incluso una enfermedad más grave. Cuando una persona decide aguantar sin buscar atención, corre el riesgo de que el problema avance silenciosamente. Lo que comenzó como una molestia leve puede convertirse en una condición crónica, más difícil y costosa de tratar.

No todos los dolores son iguales, pero ninguno debe normalizarse cuando persiste, empeora o limita las actividades diarias. El dolor no debe verse como parte normal de la rutina. Muchas enfermedades graves se detectan tarde precisamente porque el paciente aprendió a convivir con el dolor en lugar de investigarlo.

Además, soportar dolor innecesario afecta la calidad de vida. Reduce la capacidad de trabajar, altera el sueño, genera irritabilidad, ansiedad y, en muchos casos, depresión. El dolor prolongado no tratado deja de ser solo un síntoma físico: se convierte en sí mismo en una enfermedad que deteriora la salud mental y emocional.

Existe también un riesgo cultural: enseñar a niños, adultos mayores o trabajadores que aguanten perpetúa diagnósticos tardíos. En especial en enfermedades musculoesqueléticas, cardiovasculares o neurológicas, consultar temprano puede marcar la diferencia entre una recuperación sencilla y una discapacidad permanente.

Un error común es la automedicación. Tratar el dolor con un analgésico solo alivia el síntoma, pero no resuelve la raíz del problema, que requiere un diagnóstico adecuado. Incluso puede modificar la evolución de la enfermedad, retrasando su tratamiento correcto. 

En la actualidad, buscar respuestas en Internet o incluso apoyarse exclusivamente en inteligencia artificial puede conducir a interpretaciones erróneas, generar confusión y aumentar la ansiedad. 

La recomendación es clara: consulte a tiempo a su médico. Buscar ayuda no es exagerar, es actuar con responsabilidad. Escuchar el dolor, entender su causa y tratarlo oportunamente no significa debilidad, sino inteligencia preventiva. El cuerpo habla a través del dolor. Ignorarlo no lo elimina, solo retrasa la solución.

* Cirujano de mano y miembro superior, ortopedista y traumatólogo. 


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