Mientras preparaba la tierra para la siembra de almácigos de café, un campesino del Territorio Ancestral Indígena de San Lorenzo en Riosucio (TAISL) se encontró con estructuras óseas en medio de su jornada de trabajo.
Lejos de ignorar el descubrimiento, el comunero activó de inmediato los protocolos de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), permitiendo que un equipo forense recuperara un cuerpo que habría permanecido oculto durante tres décadas en el sector de Costa Rica, municipio de Riosucio.
Este hallazgo fortuito es el resultado directo de la pedagogía y sensibilización que la UBPD adelanta en Caldas. Gracias al aviso oportuno de la comunidad y a la custodia inmediata de la guardia indígena, se garantizó la protección de la escena, y según análisis preliminares, el cuerpo corresponde a una víctima del conflicto armado en el occidente caldense.
Para Huber Mario Calvo, apoyo a la investigación de la UBPD en Caldas, la reacción de la comunidad fue ejemplar. “Este caso demuestra que el trabajo de sensibilización en el territorio está dando frutos. El hecho de que el comunero detuviera su labor y avisara de inmediato a sus autoridades tradicionales permitió que el cuerpo se conservara sin intervenciones de terceros, algo que es vital para el éxito de la investigación forense posterior”, explicó Calvo.
Para este caso en particular, el Grupo Interno de Trabajo Territorial Caldas activó su misión humanitaria en conjunto con un equipo interdisciplinario de la Regional Noroccidente conformado por una antropóloga forense, una criminalista y un topógrafo, quienes realizaron la recuperación técnica en el sitio, bajo la guía del apoyo a la investigación local.

Coordinación
Para la UBPD, este nivel de coordinación refleja la importancia de los diálogos previos con las autoridades tradicionales, donde se respetan los protocolos de relacionamiento y armonización con los pueblos indígenas. Según los análisis preliminares realizados en campo, el cuerpo corresponde a un hombre joven, cuya edad no superaría los 30 años al momento del fallecimiento.
La investigación sugiere que la persona habría sido inhumada en este lugar hace al menos tres décadas, en el contexto del conflicto armado que afectó históricamente al occidente de Caldas.
Al respecto, Huber Mario Calvo resaltó la importancia del trabajo conjunto con las instituciones locales: “Logramos una articulación muy efectiva con el enlace de víctimas de Riosucio y las autoridades del resguardo. Ese engranaje institucional es lo que nos permite llegar a estas zonas y realizar una labor humanitaria técnica que, por encima de todo, respeta la autonomía y la cosmovisión del pueblo indígena en su territorio ancestral”.

El cuerpo recuperado lo trasladaron al Centro Integral de Abordaje Forense e Identificación (CIAFI) en Medellín para su identificación, y basados en las investigaciones preliminares, se tiene un alto grado de orientación sobre la posible identidad de la persona recuperada en este hallazgo fortuito.
Desde su misión humanitaria y extrajudicial, la Unidad de Búsqueda invita a las comunidades del occidente de Caldas a acercarse si tienen un familiar dado por desaparecido o si desean aportar información sobre posibles sitios de interés forense.
Las personas interesadas pueden comunicarse con la oficina Satélite La Dorada, ubicada en el Mall Santana del Río, carrera 2 # 12 – 02, local 108, frente a la Nueva EPS, al número 315 734 3008. También pueden hacerlo en la oficina de la Unidad de Búsqueda en Manizales, ubicada en la avenida Santander # 67 A – 45, o al 315 440 1910.
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