05 May, 2026

Las excusas como política del Gobierno de Caldas

Planear no puede convertirse en un sustituto de ejecutar, antes de anunciar nuevas rutas de desarrollo, la Gobernación debería demostrar que es capaz de cumplir.

La gestión pública de la Gobernación de Caldas parece estar más enfocada en producir excusas que en generar resultados, recurriendo de manera constante a justificaciones para explicar los retrasos y el bajo impacto de sus acciones, en lugar de concentrarse en soluciones reales que respondan a las necesidades de las comunidades y promuevan el desarrollo del territorio.

Al revisar algunos de los proyectos que fueron estructurados con el propósito de generar bienestar social y competitividad económica para los caldenses, se evidencia que muchos se han quedado en anuncios que no han sido acompañados por la ejecución de las obras. En los municipios, la ciudadanía recibe excusas, prórrogas y señales de una débil planificación gubernamental frente a necesidades urgentes de sus territorios.

El caso de la pavimentación de la vía que comunica a los municipios de Supía (Caldas) y Caramanta (Antioquia) es una muestra clara de las fallas de planificación gubernamental, este corredor estratégico para el intercambio comercial y el acceso a servicios sociales hoy es un trayecto marcado por la improvisación administrativa, generando grandes expectativas, pero, a la hora de ejecutar la obra, lo que predominan son los pretextos, que van desde la falta de rigurosidad en los estudios hasta el incumplimiento de los contratistas y la insuficiencia de recursos. 

Por su parte, las comunidades campesinas siguen esperando la materialización de una obra que consideran urgente, viendo cómo el tiempo pasa, los recursos se diluyen y los anuncios que incluso fueron difundidos por la Gobernación en volantes dejados bajo las puertas, terminan reduciéndose a llamados a la paciencia y a nuevas excusas.

Lo ocurrido con este proyecto no es un hecho aislado, es parte de una dinámica que se repite en distintas iniciativas del departamento, sumándose los retrasos en las vías del Renacimiento, las dificultades en la ejecución de la vía en Aguadas, las expectativas incumplidas alrededor del Parque Tecnológico de Villamaría y los problemas que han rodeado las centrales de sacrificio, entre otras. En todos estos casos se evidencia una tendencia similar, anuncios que generan expectativa, cronogramas que no se cumplen y explicaciones oficiales que terminan justificando la falta de resultados.

Cuando la planeación es débil y la ejecución no logra responder a lo prometido, la gestión pública pierde credibilidad y se instala la idea de que los anuncios valen más que las obras, las dificultades pueden existir y deben ser explicadas, pero no pueden convertirse en la respuesta permanente frente al incumplimiento.

Desde la institucionalidad se sigue construyendo un relato técnico sobre el futuro del departamento, impulsando iniciativas como “Caldas Marca la Ruta” para pensar el desarrollo del territorio; sin embargo, ese discurso resulta contradictorio cuando los proyectos estratégicos no se materializan y persisten obras inconclusas y compromisos sin cumplir.

Planear no puede convertirse en un sustituto de ejecutar, antes de anunciar nuevas rutas de desarrollo, la Gobernación debería demostrar que es capaz de cumplir las que ya trazó, porque mientras las excusas sigan siendo la principal estrategia de gobierno, los caldenses continuarán recibiendo anuncios sin obras.