voz del lector

Semblanza de un hombre bueno y honorable
En Memoria de Ángel Custodio Molina Valero.
Se nos fue al cielo un hombre ejemplar, prudente, alegre, servicial y sencillo. Amigo incomparable, gran anfitrión que recibía a los suyos y a sus amigos, con una alegría desbordante que iluminaba su rostro y lo hacía feliz, muy feliz.
Esposo siempre presente y amoroso al lado de su Adelita querida; una mujer de admirar y recordar, con quien construyó un hogar hermoso, lleno de valores, de respeto, de entrega mutua a sus dos tesoros inmensos que Dios les regaló y con los que fueron inmensamente felices y realizados: Kevin y Óscar Iván, sus hijos del alma, quienes recibieron sus enseñanzas de ciudadanía, de amor por su tierra, de honradez, de caballerosidad y de grandeza; a ellos, junto a su nieto amado, Rafael, dedicaron su vida y su trabajo y fueron puliendo día a día, unos diamantes de profesionales y de hombres de honor, de excelencia, que honrarán por siempre su memoria y su legado.
Quienes tuvimos la bendición de compartir con Ángel Custodio, ser sus compañeros y amigos; de haber aprendido de él tantas buenas maneras de ser y de vivir, con nuestro corazón agradecido, elevamos oraciones al cielo para enaltecer al Dios de bondad que nos regaló tantos momentos hermosos e inolvidables, al lado de ese “Ángel Custodio” que fue para nosotros, más que amigo: un maestro, un hermano.
Ya estás en el lugar donde se reúnen los hombres buenos y ejemplares, al lado del Dios que fue tu guía y camino; nadie más que Dios podía crear un ser de tanta bondad, de tanto amor. Honor a tu paso por esta tierra. Paz eterna para tu alma transparente y buena.
María Celmira Toro Martínez