Mario Enrique Díaz, siempre en nuestros corazones
Han pasado ya seis meses sin él, sin sus enseñanzas y su ejemplo invaluable.
Pero tranquilo, viejo, vuela muy, muy alto y en paz, porque seguiremos recordando por siempre ese legado tan valioso que nos dejaste: el deseo diario de ayudar al otro y jamás hacerle mal a nadie. Gracias, viejo, por tanto.