El dolor y la incertidumbre marcan hoy la rutina de quienes sostienen la Fundación Sarita Reyes, en Pereira. Este refugio, que durante 14 años ha brindado protección a animales abandonados, atraviesa una crisis que amenaza su continuidad.
Desde el hospital, su fundadora, Nancy Berrío, lidera un llamado urgente. La organización debe desalojar el lugar que ocupa actualmente, luego de que el inmueble fuera vendido. La situación obliga a buscar una nueva sede para albergar a cerca de 150 animales.

Michelle Reyes, encargada de la fundación, describe la gravedad del momento: “Ahora nuestro motivo para comunicarnos con ustedes es solicitar un lugar porque debemos trasladarnos del sitio donde estamos porque la casa la vendieron. Entonces, debemos trasladarnos con los 150 peluditos que allí tenemos, y es un trabajo arduo porque llevamos ya varios meses intentando hacerlo, pero no hemos podido encontrar un lugar”.
El traslado no solo implica encontrar un espacio físico. También exige recursos económicos y logísticos que hoy escasean. La fundación no cuenta con una financiación fija y depende de donaciones y esfuerzos diarios.
El dolor de la fundadora
Nancy Berrío, directora de la fundación, explica la situación: “Financiación como tal no tenemos. Todo es directamente una búsqueda. Yo me encargo de conseguir los recursos, con programas como el apadrinamiento y donaciones para el alimento o el arriendo”.
A la falta de sede se suma otro problema crítico: la alimentación. Garantizar comida diaria para 150 animales se convierte en un reto constante. La autogestión y la solidaridad de algunos ciudadanos permiten cubrir necesidades básicas, pero no alcanzan para asegurar estabilidad.
Mientras tanto, el abandono de mascotas sigue en aumento. El fenómeno golpea con fuerza a los refugios de la ciudad, que ven cómo crece la demanda sin que existan suficientes recursos para responder.
Michelle Reyes advierte sobre una tendencia preocupante: “En este momento tenemos la problemática del abandono de los mini pigs, porque no hay buena información sobre su cuidado. La gente compra el animal que está de moda, pero cuando se da cuenta de que requiere atenciones especiales, lo abandona”.
Este patrón refleja una falta de responsabilidad en la tenencia de animales. Muchos hogares adquieren mascotas sin conocer sus necesidades reales, lo que termina en abandono y sobrecarga para fundaciones como Sarita Reyes.
La crisis también tiene un impacto emocional en quienes trabajan y apoyan el refugio. El vínculo con los animales hace más difícil enfrentar la posibilidad de no tener dónde ubicarlos.

Nancy Berrío, desde un hospital donde está internada, insiste en el llamado a la comunidad: “Hace 14 años nació este hogar gracias al amor y la dedicación de mi familia. Hoy necesitamos apoyo para continuar con esta labor y no dejar a estos animales sin un lugar”.
La fundación invita a la ciudadanía a sumarse con donaciones, apadrinamientos o apoyo en la búsqueda de una nueva sede. Cada aporte representa una oportunidad para mantener con vida este proyecto. El futuro de 150 animales depende de una respuesta solidaria. El tiempo apremia y la necesidad es urgente.
Obligaciones de los dueños de mascotas
- Garantizar alimento diario y agua limpia
- Proveer atención veterinaria oportuna
- Ofrecer un espacio adecuado y seguro
Cumplir con vacunación y control sanitario
Responsabilidad al adoptar o comprar
- Informarse sobre cuidados específicos
- Asumir compromiso a largo plazo
- Evitar abandono en cualquier circunstancia
- Respetar bienestar físico y emocional del animal
* Esta información es producto de la alianza entre el periódico LA PATRIA y el Canal Regional Telecafé.
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